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04 abril 2010

En semana santa, a más de un mes del terremoto

Nos encontramos todos en Domingo de Resurrección, un día para celebrar el regreso a la vida de Jesucristo. Por mi parte estoy feliz de haberme reencontrado con Dios en estos últimos meses, luego de varios crudos escenarios que se han presentado, puedo decir que estoy junto a él y que, aunque a veces me cueste, pongo mi vida en sus manos.

Ya ha pasado más de un mes del terremoto del 27 de febrero y mi vida ha estado igual de movida que un sismo. Los primeros días post-terremoto los pase en mi casa, escuchando música, evitando ver las noticias, haciendo deporte y mentalizandome en la idea de partir con el pie derecho mi año escolar, me alegre de saber que mi familia y amigos se encontraba bien, al igual que los amigos de mis amigos que poco a poco iban apareciendo.

Como a todos nos ocurrió, viví una fuerte introspección en esos días, pensé en qué estaba haciendo con mi existencia, si estaba aprovechando mi juventud, si era feliz, y si contaba con familia y amigos en quien confiar. Llegue a la conclusión de que soy feliz, libre y que no tengo mayores problemas - aunque siempre van a existir dificultades y situaciones estresantes en la vida, me alegre de analizarme y saber que me encuentro bien en general -. Todo lo anterior mezclado con una fuerte pena, por todo el daño y sufrimiento que dos minutos de furia terrestre habían ocasionado en mi país.

El lunes post-terremoto, recibí una llamada de mi colegio, querían que fuera al otro día para ver si podíamos organizarnos para ayudar, me alegre al escuchar que el Campino se encontraba en pie y respondí que si a la invitación.

Llegue el Martes muy temprano en la mañana, irrumpí en la reunión de Dirección y me propuse primero escuchar. Todos concordábamos en la necesidad de organizarnos con tal de hacer del colegio un centro de acopio de ayuda, el llamado era claro, desde la mañana del día siguiente debíamos unirnos para colaborar.

Recuerdo muy bien la sorpresa que me lleve ese día, en el Instituto me encontré con compañer@s - nuev@s y antiguos - que llegaron a preguntar si íbamos a ayudar, allí comencé a conocer a grandes personas. Ellos venían del centro de acopio del Hogar de Cristo, contaban que era una mar de jóvenes que querían ayudar, que era una odisea conseguir un turno en el cual trabajar y que así como muchos estaban para allí para sudar la gota gorda ayudando a clasificar miles y miles de kilos de ayuda, había algunos que solo llegaron a pasar tiempo con sus amigos o a mostrarse.

Comenzamos a organizarnos ese día y los siguientes, desde el miércoles estábamos en el colegio de 09:00 a 18:00 hrs. recibiendo, clasificando y enviando ayuda. Todos colocábamos nuestros talentos y trabajos a la causa, algunos se encargaron de la difusión, otros de clasificar, otros comenzaron a liderar el cuento espontáneamente, y así, etc. etc. etc...

Todos los días el trabajo era el mismo, pero en medio de esa revuelta de ropa, alimentos y útiles de aseo vivíamos momentos increíbles, conversábamos de como habíamos pasado el terremoto, nos reíamos juntos... nos acompañábamos. Me acerque a una persona en especial y me sentí mucho más feliz que de costumbre.

Luego iniciaríamos las clases, por lo que nos reuníamos solo en las tardes a clasificar todo un salón lleno de ayuda. Esas tardes no las voy a olvidar, nuevamente en medio del trabajo, nos reíamos como nunca e inventábamos cualquier tontera para pasar las horas.

El colegio dispondría de dos misiones propias para hacer llegar la ayuda directamente a las zonas afectadas. El primer viaje, a CONSTITUCIÓN, era para mi también un objetivo personal... sin embargo, dos réplicas el día anterior, y la protección familiar me impidieron subirme al bus.
Aun así tuve mi oportunidad de viajar, partimos un día miércoles a la Comuna de Yerbas Buenas - si, el lugar de misiones donde grabamos los videos que pueden ver en las publicaciones anteriores - viaje con un muy buen grupo, estaba feliz de tener esa oportunidad.

Ya contento por haberme sacrificado 3 semanas por la causa - no quiero elevarme ni destacarme a mi mismo, solo cuento aquí lo vivido - ya sin poder hacer el curso de manejo que quería sacar antes de entrar al preuniversitario - comienzo la próxima semana - volví a mi rutina del colegio, sin embargo la he pasado muy bien este último mes (excepto por...) ningún día ha sido igual al otro, he conocido gente maravillosa y aunque estoy lleno de pruebas y todo, estudio con calma, relajado - ya no tengo la presión de haber faltado 3 semanas y tener 500 exámenes pendientes.

Les dejo el video que hice de la campaña "Campino está con Chile:"

1 comentario(s) han sido recibidos:

Gustavo dijo...

Bueno pero van a ver que en unos años todo va a volver a la normalidad ( si es que ya no esta volviendo) y va a pasar a ser tan solo un triste recuerdo. Tal como sucedio con el Katrina en Estados Unidos o con el tsunami en Indonesia en 2004.
Un saludo y Fuerza Chile Carajo!